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Nos desvinculamos
de cualquier ideología y partimos de los
valores humanos de autonomía y libertad, y de un principio de
auto-exigencia profesional: enseñar a los estudiantes algo que
les pueda servir para su vida.
El movimiento
humano es la mayor fuente de auto-conocimiento en nuestra
actividad formativa. Conociéndonos a nosotros mismos podemos
conocer a los demás, desarrollarnos con ellos y, así, ser más
felices. Hay que optimizar a la persona en su propio
conocimiento, sus necesidades de esfuerzo particular y su
conocimiento de sus posibilidades. La educación integral se
consigue cuando el individuo es capaz de ser consciente en
situación de movimiento de cómo es él mismo y cómo son los
demás. En efecto, lo que nos optimiza y nos hace seres humanos es la capacidad de
movimiento inteligente, y el proceso que compromete al ser
humano para lograr algo es educación. Esto es ofrecerle algo a
la persona que le sirva para su vida como ser humano.
Los seres vivos
tenemos dos maneras de comunicarnos: a través del lenguaje y a
través de la motricidad. La comunicación y la experimentación
del propio cuerpo a través del movimiento sólo se adquiere con
la práctica de actividad física.
La motricidad es
el primer valor de mi propia persona, ya que a partir del movimiento
desarrollamos las potencialidades del ser humano. La
principal justificación de la práctica de la Educación Física -
Educación Motriz es
que es la única materia que de forma específica ayuda al ser
humano a comprenderse mejor (capacidades para auto-exigirse sin
trampas, sin engaños,...). El movimiento es la actividad mejor
dotada para ayudar al estudiante a desarrollar su personalidad como
ser humano, por que es capaz de implicar a todas las capacidades
de la persona inteligente. Además, la mayor potencialidad
formativa del movimiento es el feed-back inmediato,
característica de extraordinario valor educativo.
Desde los años 60, un grupo de expertos entiende la Educación Física
- Educación Motriz como la especial contribución a la educación integral por
medio del movimiento. A estos aspectos se ha venido a sumar el
estudio de los factores perceptivo sensoriales que enriquecen la
disponibilidad, para realizar los actos motores más complejos y
variados que muestran la actividad física y deportiva.
Con
estos antecedentes podemos plantear la Educación Física -
Educación Motriz como
un medio de educación integral de la persona, pues la actividad
humana de movimiento involucra o puede involucrar a la totalidad
de las capacidades del individuo, y no sólo a las llamadas físicas;
siempre que las situaciones educativas creadas por el profesor
sean las pertinentes.
La Educación Física - Educación Motriz está sujeta a muchos
estereotipos de interpretación social y, por ello, hay que
remarcar que de las muchas connotaciones e intencionalidades que
puede alcanzar la motricidad humana, será exclusivamente la
educación de la persona la esencia y objeto de nuestra actuación
en un ámbito educativo.
Así,
la Educación Física - Educación Motriz debe ser entendida como la educación que
se logra a través de las estructuras físicas que soportan el
movimiento humano que son capaces de configurar la totalidad de
la personalidad del individuo. Nunca como la educación de lo físico
que pertenece al hombre, a su cuerpo. Esto está, sin duda,
integrado en el anterior compromiso. No es el cuerpo el que se
mueve, es la persona la que se mueve, y esta opción de
movimiento involucra necesariamente a todas las estructuras de
la personalidad de quien se compromete en esa acción. De este
compromiso nace la posibilidad de auto-educación, a través de
la realización de prácticas motrices en situaciones que
permitan una interacción con el entorno en los términos
inteligentes que hemos propuesto.
Configurar la
personalidad del individuo significa incitar, crear y facilitar
formas de actuación-comportamiento que permitan utilizar de
forma diferenciada y significativa todas las capacidades
mentales, cognitivas, coordinativas, condicionales,
afectivo-sociales, emotivo-volitivas, expresivo-creativas y bio-energéticas que
puedan conformar las muchas formas de actuación individual, en
situaciones didácticas que permitan una auto-reflexión y un
auto-conocimiento. Para ello, las experiencias motrices
propuestas han de permitir la reflexión individual, para crear
una propia visión de aquella experiencia, para que el individuo
conozca, evalue y sea consciente de la auto-estructuración de su
persona.
Es
necesario plantear en los movimientos unas premisas, que
cumplidas, permitan ejercer una acción educativa sobre el
sujeto ejecutor, ya que ese movimiento es fuente de experiencias
que conducen a una interacción entre el sujeto y el medio en el
que se ejecuta la tarea. Es problema del educador, el promover
tareas en las que, de esta interacción, se desprendan
beneficios educativos para el sujeto. El educador puede plantear
en la actividad unas premisas que faciliten la interacción
entre el individuo y las personas o las cosas con quien comparte
la tarea, proporcionando posibilidades de establecimiento de
lazos afectivos con las personas, o de conocimiento real
de las cosas. En ambos casos plantear, o hacer que se planteen,
situaciones que modifiquen los niveles de emotividad que hacen
fluctuar los niveles de comportamiento del sujeto. Vistas así
las cosas, se pueden justificar, en algunos momentos en la E.F.,
tareas que entrañen riesgo, pues éstas, son situaciones de un
nivel de emotividad no utilizadas en el resto de áreas
educativas.
De
mi relación con las cosas, no sólo obtengo su conocimiento,
sino también mi propio conocimiento, comparando sus
características con las mías propias y su naturaleza con la
mía, mejorando por tanto mi Automía. Cuando las situaciones
son más o menos previsibles, la capacidad educativa de las
tareas, por realizarse en esas circunstancias, puede ser mayor o
menor. El sujeto programa unas tareas para una situación
espacial que ha percibido, pero al tiempo de su aplicación
aquella situación puede haber cambiado, y no ser aplicables.
Unas veces nuestras capacidades superan la dificultad, y otras
no, en ambos casos aumentará nuestra Automía. Cuando el
espacio está ocupado por otros cuerpos, también pueden
aumentar la dificultad en la ejecución de algunas de las tareas
planteadas por nosotros, por lo tanto, en el espacio
contrastamos las capacidades posibles de realizar, con las
realizables, es nuestro "campo de pruebas", fuente de
nuestro propio conocimiento. Cuanto mayor es el estado de
incertidumbre espacial, mayor es la interacción entre el hombre
y el medio, por tanto más se estimulan las conductas de
decisión, y se pone a prueba la disponibilidad del sujeto.
Para cada nivel de
actividad humana existe un nivel de competencia personal. Surgen
muchos problemas porque se evalúa o se controla desde fuera del
individuo. Se tiende a maximizar, a decir, más de una cosa es
siempre mejor, y eso es un error en el ser humano. Cada ser
humano tiene unos niveles de competencia que están debidos a su
constitución como humano. Entendiendo al ser humano en su
complejidad, formado por sistemas que le aportan posibilidades
de actuación en infinitas dimensiones de su corporalidad y de su
actuación en cualquier ámbito de su práctica, con sus
estructuras mezclando y utilizando elementos de sus sistemas en
dimensiones que son desconocidas por nosotros y que sólo el
propio individuo conoce. Por eso, no creemos en la valoración
sino en la auto-evaluación.
El objetivo de la
Educación Física es educar y el del deporte ganar. Son objetivos
diferentes y el proceso de formación ha de ser diferente.
No es practicar
un deporte sino el proceso que ha de seguir un individuo para
conseguir ser un buen deportista, y este proceso puede ser
educativo o no. Puede ser incluso autodestructivo. Para
asegurarnos que eso no suceda hemos de realizar práctica de
Educación Física, porque el atractivo que tiene el deporte en
nuestra sociedad puede desviar los intereses educativos de la
práctica de actividad física.
Lo educativo del
deporte no puede estar fundado en base a una determinada
ideología, sino hacerlo a través de unos fundamentos filosóficos
que contengan como referencia los valores humanos de autonomía y
libertad.
…debe basarse en
la ciencia para configurar un tipo de práctica que comprometa
íntegramente a la personalidad del deportista, que es un
objetivo intemporal y prioritario.
…consideramos a
la práctica deportiva, así constituida, como insustituible en la
educación de la persona del alumno y este tipo de prácticas
incluidas en otras con la misma filosofía de la acción motriz,
constituyen la denominada Educación Física y Deportiva, que debe
ser entendida como la educación que se logra a través de las
estructuras físicas que soportan el movimiento humano que son
capaces de configurar la totalidad de la personalidad del
alumno.
Lo educativo de
las prácticas deportivas no es el aprendizaje de sus técnicas o
tácticas, ni siquiera los beneficios físicos y psíquicos de una
buena preparación física que sustenta su rendimiento, sino que
lo realmente y único educativo son las condiciones en que puedan
realizarse esas prácticas que permitan al deportista comprometer
y movilizar sus capacidades de tal manera que esa experiencia
organice y configure su propio yo, logre su
auto-estructuración.
Debemos no
adjudicar ciertos valores educativos a tal deporte, y tales
otros a aquel otro; este o aquel deporte será más o menos
educativo, no por su riqueza en gestos técnicos, no por su
profusión táctica, sino, por cómo ese entrenador articula las
condiciones en las que el deportista aprende esa especialidad, y
en qué situaciones desarrolla su competición.
Esta filosofía,
basada en los valores humanos de autonomía y libertad, permite
impartir Educación Física - Educación Motriz a cualquier grupo
de individuos con independencia de su situación socio-cultural.
La educación integral de la persona, consiguiendo la
configuración de su personalidad, es posible a través de las
experiencias motrices educativas que pueden involucrar la
totalidad de capacidades del individuo.
Desde los 3-4 a
los 16-17 años es donde se establece y configura de la forma más importante la
personalidad del individuo. Por ello, en esta etapa un alto
nivel de actuación y protagonismo debe ser conferido al profesor de Educación
Física - Educación Motriz, junto al profesor de iniciación
deportiva.
A día de hoy, ni
las personas de la sociedad ni las que representan las
instituciones valoran suficientemente la labor del profesional
de la Motricidad Humana. Es nuestra responsabilidad cambiar esta
situación y hacer aumentar hasta el lugar que le corresponde el
prestigio y relevancia real de la Educación de la Motricidad
Humana.
Tenemos la
obligación de insistir en el gran valor educativo y formativo
que tiene la Educación Física para todas las personas.
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El Licenciado/profesor en Educación Física debería llamarse Licenciado/profesor en
Motricidad Humana o en Motricidad, o en Movimiento,... por que es
especialista en Movimiento Humano, en Motricidad Humana, en
la Actuación Motriz,... y NO en "actividades físicas y deportivas"
u otras denominaciones más comerciales y de moda.
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Documento redactado a partir de
la copia de textos del maestro
Francisco
Seirul·lo Vargas
y de la interpretación de sus
apuntes.
David Ribera-Nebot
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"Por que creo
que ejercer de educador y pedagogo es obligación de todos los
profesionales que envuelven la actividad física. Personas que
formen personas, que conduzcan al sujeto, ayudándole a generar
una energía que le permita satisfacer sus necesidades y no las
necesidades del entrenador. Por eso siempre he estado ejerciendo
la docencia, para no perder la realidad de mi orientación que es
mejorar el individuo que entreno, no buscar el éxito a cualquier
precio".
Francisco Seirul-lo Vargas, 2011
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